A pesar de ser una de las plantas más hermosas, el girasol es algo brusco y ordinario por lo que no requiere de muchos cuidados. No obstante, se debe tener en cuenta algunos elementos que serán fundamentales para su buen crecimiento y desarrollo, entre los que destacan el elemento de la luz, fundamental para este proceso.
Para que la planta de girasol tenga un buen desarrollo necesita contar con una ubicación al momento de su plantación, cultivo o siembra. La misma debe ser un ambiente cálido, bastante soleado y donde cuente con una protección respecto a los vientos, ya que aunque es una planta resistente a cualquier tipo de temperaturas, no lo es a las heladas.
Durante la etapa de crecimiento y floración, se debe tomar en cuenta que la planta debe estar constantemente regada y con abundante agua, evitando claro está, los estancamientos, ya que es muy sensible a la podredumbre del tallo.
Los suelos donde se desarrolle la plantación deben de ser muy fértiles. En caso de ser los suelos del jardín, dichos suelos deben enriquecerse con gran cantidad de materia orgánica.
En cuanto a las plagas y demás enfermedades que atacan a los girasoles, debe estar al pendiente de los gusanos que son los más comunes en los girasoles, como las orugas y las larvas. Estos gusanos pueden ser fácilmente exterminados con la aplicación del producto Bacillus Thuringiensis.
Con respecto a las enfermedades, la más común es la aparición de hongos en los casos donde se presenta una excesiva humedad, siendo el remedio ideal un tratamiento ecológico preventivo y la vez muy eficaz, la aplicación de cola de caballo.